Aumenta el número de lectores en toda España

Esta semana hemos conocido una noticia que a toda la industria que rodea a los libros nos ha alegrado bastante, y es que parece que el número de lectores ha crecido en todo nuestro país; esto, acompañado de que también han subido las ventas que parecían haberse estancado hace unos años, parece que da esperanza a este sector de poder remontar la crisis que nos ha golpeado tan duramente.

Pero esto no sólo es una buena noticia a nivel del sector, sino que deberíamos alegrarnos todos, a nivel nacional, y nos dediquemos a lo que nos dediquemos. ¿Que por qué digo esto? Porque la lectura, aparte de un ocio muy sano, es una cuestión cultural, y una sociedad culta seguro que evoluciona hacia una mejor convivencia y se desarrolla con los mejores valores. Esto suena a muy trillado, y hay mucha gente que no lo entiende, pero realmente es así.

Hace unos años en España, sobre medio siglo, había un gran porcentaje de población que no sabía leer. Antes de que la educación se considerara un derecho universal, había poca gente que considerara que la lectura sirviera para realmente para sobrevivir, que era mayormente lo que en el siglo pasado se intentaba, pensamiento heredado de un gran periodo de entreguerras y de una economía europea, y más española, que no acababa de arrancar. Por suerte, hoy esa consideración ya no existe, y todo el mundo es consciente de que solamente a base de educación, y por ende, de la lectura, es como realmente se puede conseguir avanzar y aspirar a una vida mejor.


Las ferias de libros empezaron a celebrarse durante el siglo XIX, pero no tuvieron gran relevancia entre la población hasta los años 80; claro está, para gente analfabeta y que trabajaba de sol a sol, comprar libros no parecía ser una prioridad. Quedaron ancladas mayormente a las ciudades universitarias, donde eran los estudiantes, coleccionistas y personas del clero los que se interesaban por ellas, y adquirían la mayor parte de las obras. En la actualidad, cualquier localidad celebra su propia feria, y aunque con mayor o menor afluencia, o con mayor o menor volumen de ventas, siempre es un acontecimiento que reúne a toda clase de personas, y se convierte en un punto de reunión ciudadana al menos por unos días.

Esperamos que la tendencia al alza de las compras de libros continúen, y que por supuesto esto signifique que aumenta el número de personas que consideran que leer un libro es una opción de entretenimiento sana, inteligente y sobre todo enriquecedora, no sólo para los que leen, sino para la sociedad en general.